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Periodo Refractario

Periodo Refractario

Después de una eyaculación, el hombre usualmente queda en una condición de fatiga sexual que no sólo le impide comenzar una nueva respuesta sexual sino que más bien le hace rechazar cualquier acercamiento para este propósito.

A esta condición transitoria se le denomina Periodo Refractario (PR) y se barajan muchas cosas al respecto. La más extraña, aunque válida, sugiere que el PR impide una nueva cópula de aquella mujer con este hombre y mientras que él está temporalmente desinteresado, ella (multiorgásmica e insaciable por naturaleza) Tiene la opción de copular con otro para aumentar el número de espermatozoides competentes que puedan fecundar su óvulo …

Sin entrar en estas profundidades etológicas, en la práctica es común que el PR de un joven sea muy corto comparado contra el de un adulto mayor: mientras que cuando tienen veinte años se requiere de unos pocos minutos (si es que alguno por recomenzar), una década adelante quizás requiera de una hora. En la franja de edad que nos ocupamos puede ir ya hacia unas horas y quizá en la vejez bien unos días.

En el hombre eyaculador precoz, este PR se convierte en salvación de su honor ya que con algún esfuerzo podría conseguir una erección y la fatiga sexual causada por la eyaculación anterior le hace demorar un poco más la siguiente. Qué suerte!

Una buena información sobre lo que es el período refractario y sus implicaciones en el disfrute sexual del hombre, nos lleva a aprender a controlar su eyaculación, demorando hasta el punto de separarla de la experiencia orgásmica.

Así, un hombre que puede experimentar orgasmos sin eyacular se convierte en un hombre multiorgásmico, pues mientras no eyacule puede experimentar orgasmos consecutivos sin mitigar su deseo, que sólo aparece apenas con la eyaculación.

Conviene recordar que los tres fenómenos asociados con el placer sexual masculino (erección, orgasmo y eyaculación) son absolutamente independientes aunque los dos últimos usualmente aparezcan de forma simultánea.

La erección es un fenómeno vascular: el pene se llena de sangre y con ella crece tumescente.

El orgasmo es un fenómeno neuromuscular: una sucesión involuntaria de contracciones musculares perigenitales que hacen experimentar una sensación cercana al dolor. La eyaculación es un fenómeno glandular: la expulsión de la mezcla de líquido seminal + líquido prostático + líquido de Cowper + espermatozoides.

Como el PR no es característico de la mujer, nosotros, después de un orgasmo, podemos quedar en condiciones de continuar nuestro juego sexual y conseguir más orgasmos por lo que nuestra actitud postorgásmica puede ser de búsqueda de afecto, contacto físico o más estimulación sexual mediante las caricias o masturbaciones, mientras que el hombre, sin proponerse que se le interprete como displicente o no enamorado, usualmente queda, transitoriamente, con actitud de distanciamiento, aislamiento y rechazo a darle continuidad al juego sexual, el contacto o la expresión de afecto.

Por lo tanto es importante que retrasan su orgasmo lo más posible. Pensad que vale la pena que nosotros tengamos uno o dos antes de que nuestro hombre descargue, así la satisfacción sexual de ambos será más equilibrada.

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