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Fantasias eroticas e imaginacion en el sexo

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En verano vamos más desnudos, vestimos con colores más llamativos, estamos más bronceados y, además, tenemos más tiempo libre “. Esta es, según la sexóloga Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Sociedad Catalana de Sexología, la receta perfecta para “tengamos y pensamos más en sexo” y, por tanto, “imaginamos más fantasías”. “Eso es muy bueno para la propia salud sexual -afirma-, porque son un elemento favorecedor del deseo.“

De hecho, en muchos casos, “el primer paso de la terapia para solucionar un problema de falta de interés en el sexo es escribir una fantasía inconfesa”.

Pero, ¿qué nos imaginamos? Los estudios recientes en la materia dividen las fantasías en cuatro categorías: las exploratorias, que incluyen el sexo con dos o más personas y las relaciones homosexuales, las íntimas, como hacer el amor en un lugar romántico, fuera de casa, las impersonales , que incluyen los fetichismos, y por último, las sadomasoquistas. De entre todas, según los expertos consultados, destaca una: el trío. De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por el sexólogo inglés Bret Kahr, el 58% de los hombres y el 28% de las mujeres imaginaban manteniendo relaciones con dos o más personas del sexo opuesto.

Superar complejos

A menudo, la imaginación sirve para saltarse trabas y barreras en el terreno sexual. Según la autora del bestseller sobre sexualidad (Tu sexo es tuyo), Sylvia de Béjar, “es bueno incentivar las fantasías que te permitan superar complejos”. Para ello, la escritora propone, al margen de la literatura erótica y la pornografía, “aportar sensualidad a actos cotidianos como hacer una ducha, mirarse al espejo o incluso andar por la calle”.

Las fantasias eroticas son parte de nuestro terreno personal, pero, según Francisca Molero, últimamente está de moda explicar a la pareja: “Parece que si se explica todo es más moderno o más tolerante con respecto a la sexualidad, pero a veces esto no es bueno, porque puede crear frustraciones “. De Béjar va más allá y apunta que “a menudo las fantasías no reflejan un deseo real sino que son sólo una herramienta sexual más y, si se cuentan, existe el peligro de que la pareja quiera llevarlas a la práctica o que, en el extremo contrario, se asuste “.

De imaginario en real

“Una fantasía cumple su función mientras es imaginada, en el momento que se convierte en realidad deja de hacerlo”, apunta Molero. “Permiten que no nos sentimos culpables por lo que consideramos obsceno y que borramos algunos límites”, añade. Además de esto, De Béjar considera que “la mayoría de veces, una fantasía que se lleva a la práctica acaba convirtiéndose en una frustración”. Por ejemplo, una fantasía muy recurrente en las mujeres es la estimulación mediante las palabras, pero “si una chica fantasea que la insultan, se imagina también las palabras, que pueden ser muy diferentes a las que le digan en el momento de hacer realidad la fantasía “, apunta.

El escritor de relatos eróticos Christian Daniel, en cambio, es partidario de hacer realidad las fantasías siempre que se esté convencido de hacerlo: “Quizá la primera vez no nos gustarán tanto como nos imaginábamos, pero el sexo, en general, es mejor cuanto más se practica “.

Diferencias de género

En el caso de las fantasías heterosexuales, para poder hacerlas realidad es necesario que hombres y mujeres tengan los mismos gustos. Esto, según un estudio de la Universidad de Barcelona hecho a estudiantes de medicina, no siempre es fácil. Los hombres tienen más fantasías exploratorias que las mujeres. Esto quiere decir que, al menos en el terreno de la imaginación, quieren explorar estímulos nuevos en la sexualidad, como cambios de pareja o orgías. Dentro de esta categoría, pero, hombres y mujeres empatan en cuanto a fantasías homosexuales, aunque más hombres las habían llevado a la práctica. Según Molero, sin embargo, “las fantasías de los hombres y las mujeres cada vez se parecen más”. La creencia de que las mujeres son más románticas y los hombres tienen menos barreras sexuales no siempre es así en el terreno de la imaginación.

Detrás de esta equiparación, De Béjar ve la eclosión de Internet, que “nos da contenido básicamente pornográfico y de forma instantánea” y hace que las mujeres “que hasta ahora eran más consumidoras de erotismo, consuman pornografía”. Y es que el origen de las fantasías hay que buscar, según la escritora “en lo que vemos, en el que vivimos y en el que nos prohíben”. Es por ello que si conseguimos descubrir qué se esconde detrás de una fantasía “nos conoceremos más a nosotros mismos”.

CATÁLOGO BÁSICO DE FANTASIAS EROTICAS

El equilibrio en la cama entre tres personas

El trío es el rey de las fantasias eroticas. Consiste en mantener relaciones sexuales con dos personas más, pero hay pocas normas sobre este tipo de relaciones. Es por ello que el resultado final de un trío puede ser muy diferente a lo imaginado. Según Chistian Daniel, la clave es “encontrar el equilibrio entre las tres partes”, pero es una tarea difícil, sobre todo si se trata de una pareja y “un tercero en discordia”. El peligro, entonces, es que la pareja tenga un vínculo tan fuerte que no sea capaz de dar entrada en el juego a nadie más y se acabe convirtiendo en “una experiencia aburrida” para todos. Para la pareja, un trío puede ser contraproducente si no hay un convencimiento anterior de las dos personas de querer hacer. Si no es así, puede entrar en juego los celos y puede ser insoportable ver a la pareja manteniendo relaciones sexuales con otra persona.

Explorar nuevos escenarios

Entre las fantasías exploratorias, motivadas por la voluntad de nuevas experiencias en el terreno sexual, destacan las que ponen el acento en el cambio de escenarios y, especialmente en verano, es muy común tener fantasías de hacer el amor a la playa o en un lugar público. Son más comunes entre las mujeres que los hombres, pero la imaginación no suele prever el peligro y la incomodidad reales de estos escenarios, como la arena, la sal y los espías.

La sumisión para no sentirse culpable

El sadomasoquismo o la sumisión es una de las fantasías más comunes, de acuerdo con la mayoría de los estudios. Según Sylvia de Béjar, detrás puede haber una barrera psicológica con el sexo. “Si una mujer se imagina que la someten, puede ser porque en su educación le han transmitido que el sexo es algo malo y es coloca en posición de sumisión para no sentirse culpable”, apunta.

La controversia que rodea este tipo de fantasías las hace poco confesadas, y es que, de hecho, pueden tener su origen en “malas experiencias en el pasado”. En otros casos, de acuerdo con la doctora Francisca Molero, detrás de este tipo de fantasías puede haber “una posición de poder en la vida real, que se ve compensada con la sumisión imaginaria”.

Mirar pero no participar

El voyeurismo, lejos de lo que se piensa, consiste en convertir el hecho de mirar en un acto sexual en sí mismo sin participar en lo que ve, y eso, según Christian Daniel, “es muy difícil de hacer, porque va en contra de los instintos “.

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